viernes, 2 de febrero de 2007

Olga


A veces alguien nos deja a mitad del camino, y el alma se nos rompe de tristeza. Cuando la conocí, antes de dirigirnos una sola palabra, ya supe que era un alma afín. Compartimos soledades, dolor y risas. El patio del colegio de los niños fue un punto de referencia,
Nos buscabanos para intercambiar pocas palabras banales, hasta que de repente un día, ni siquiera recuerdo como , me di cuenta que ya no volvíamos a casa después de dejar a los niños.
Un café , tiendas y paseos, intimidades, confidencias, nuestras vidas relatadas a retazos.
Una amistad que se afianza, un entendimiento en la mirada y la carcajada que estalla a la par.
A veces no sabes porque alguien te gusta, porque encuentras un amigo, pero sucede, y entonces ya no hay mas caminos vacíos..... Como el amor.
Pero la suerte nos abandonó y el destino quiso dejarme huérfana de ella. Ya no mas complicidad.
¡Hace tan poco tiempo !, al final no soportaba ir a verla, mirarla a la cara para decir que todo iba a salir bien, y me paralizaba la angustia de saber que me esperaba, sentada es su sofá, su ultimo reducto de cordura, para arañar a la normalidad cotidiana unas células de vida mientra la suya se apagaba.
Me muero, pero no quiero tristeza, quiero ser feliz, veros sonreír, cuentame....... y yo desgranando chismes y contándole como había ido el fin semana, "¿ te he traído esa película?, ya sabes que cabeza tengo" y ella, intentando incorporase para ir al baño apoyada en su marido y en mi.
A final, por fin no se entero que se iba, abotargada por la morfina y los calmantes.
Solo recuedo la música de Casals sonando entre los llantos y el ruido de la grúa subiendo unas flores.